Sergio Sarmiento / Jaque Mate
Secuestro y rescate
2016-05-30
“Culpable no es el que comete el pecado, sino el que causa la oscuridad.”
Victor Hugo

CIUDAD DE MÉXICO.- El secuestro se está convirtiendo en uno de los delitos más comunes y de mayor costo para la sociedad. El caso del futbolista Alan Pulido, capturado por un comando armado la noche del sábado 28 de mayo, ratifica que cualquiera puede ser víctima de este crimen. Su rescate en menos de 24 horas, revela también que las autoridades mexicanas pueden ser sumamente eficaces: lástima que no lo sean en todos los casos de secuestro sino sólo en los de gente “importante”. Esperemos ahora que los jueces no liberen a los secuestradores por fallas en el procedimiento.
La eficacia mostrada en el rescate de Pulido no se percibe en casos menos notables. Ayer recibía yo una llamada en mi programa de radio de una persona llamada Rubén García de Naucalpan. “Desgraciadamente pasamos por un momento triste. Hace un mes desapareció mi sobrino, en Toluca. Él era trailero. El último contacto que tuvo con su papá fue a las 2 A.M. de un miércoles hace un mes. Las autoridades no hacen caso.”
Fue tal la rapidez del rescate de Pulido que surgió ayer el rumor de si el secuestro había sido montado a unos días de las elecciones del 5 de junio para hacer quedar bien a las autoridades. No hay ningún indicio que lo sugiera, pero son tan conocidas nuestras autoridades por su ineficacia que un caso de secuestro que se resuelve en tan breve tiempo genera sospechas.
En realidad el caso no fue resuelto por un gran trabajo de inteligencia policial. Alan Pulido tuvo acceso a un teléfono y pudo hacer una llamada de emergencia al 066 donde dio detalles de su ubicación. Parece raro, pero ésa es la información que tenemos.
No hay información que sugiera que se solicitó una orden de aprehensión y que ésta haya sido girada por un juez. El operativo debe haberse llevado a cabo bajo el supuesto de que se estaba cometiendo un crimen en flagrancia. Esperemos que la policía no haya cometido ningún error de procedimiento y que los jueces no echen para atrás las detenciones. Ojalá también que la policía pueda obtener información de los detenidos que permita la captura de toda la banda sin torturarlos o sin crear las condiciones para que afirmen que fueron torturados. Para eso es importante que en su declaración esté presente su abogado, que no es la forma más fácil de obtener información sobre los cómplices de un secuestro.
Es verdad que quedan dudas sobre las circunstancias de este crimen. No es común que unos secuestradores profesionales cometan el error de dejar un teléfono al alcance de una víctima. Tampoco que se le permita tener las manos libres para hacer una llamada telefónica. Menos que se le deje ver la ruta de traslado o el lugar en que se encuentra recluido de manera que pueda dar datos para su localización.
Se confirma nuevamente, sin embargo, la importancia de actuar de inmediato después de un secuestro, cosa que sólo ocurre en los casos de secuestros de alto perfil. También queda clara la necesidad de permitir que las policías actúen sin esperar el trámite de solicitar una orden de aprehensión o de cateo a un juez. Los agentes tienen que aprender, por otra parte, a interrogar a los detenidos sin violar sus derechos pero de manera que puedan obtener datos sobre sus cómplices.
No es imposible tener reglas razonables para actuar en contra del secuestro. Las hay en otros países. El problema es que hasta este momento se han definido reglas que muestran un mayor interés en proteger a los criminales que a los ciudadanos o a las víctimas.
Que dialoguen
Maestros de la CNTE tomaron ayer plazas comerciales y gasolineras en Chiapas en protesta por la reforma educativa. La policía no podía hacer nada porque la CNDH ha emitido medidas cautelares para protegerlos. Los derechos de terceros no importan.
Twitter: @SergioSarmiento
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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