María Elvira Santamaría Hernandez / En Pocas Palabras
Veracruz, agárrate
2016-06-19
En Veracruz, una vez pasadas las elecciones, el ambiente político ha quedado caldeado. Y podemos suponer que las cosas se van a poner peor a medida que se acerque la ceremonia de entrega-recepción.
Ningún cambio de gobierno terso, ninguna cordialidad, ninguna camaradería. Eso está más que cantado. Pero de aquí a diciembre, algo que debe tener preocupado al gobernador electo Miguel Ángel Yunes y que parece haber perdido de vista al igual que su equipo, es que faltan más de cinco meses en los que Javier Duarte de Ochoa, si bien no puede decirse que va a estar “gobernando”, sí continuará teniendo el control institucional y operativo del aparato gubernamental y se esmerará -como ya lo ha hecho patente-, en ejercerlo y demostrarlo.
Y esto, a decir de viejos conocedores de la política que han seguido las reacciones más recientes del titular del Ejecutivo Estatal, le puede permitir tomar revancha de los amagos de cárcel de Yunes Linares y empedrarle el camino con un montón de problemas de índole económica, que serían como petardos a punto de estallar.
¿Cuáles?¿Cómo? La quiebra del estado le da toda la excusa al gobierno saliente para entregar prácticamente una braza ardiendo, nos dicen.
¿Quién asegura que la Sefiplan cumplirá de aquí a noviembre con el pago puntual de salarios a la burocracia, al personal de los hospitales, a los elementos de la policía estatal, de la Fuerza Civil, de Protección Civil, si ni siquiera ya ahora, en este mes, solventa la gasolina de las patrullas y no ha pagado a muchísimos proveedores y contratistas desde hace más de un año; incluso no ha liquidado el adeudo con la UV pese a la fuerza y peso de esa institución? Se preguntan.
La preocupación, señalan, toma mayor gravedad cuando, pudiera ocurrir que, por el afán de dejar la administración en la situación más complicada posible al siguiente gobernador, se arrastre en esta suerte de decisiones revanchistas a miles de veracruzanos que podrían quedarse al garete, sin cobrar sus sueldos y sus aguinaldos y muchos empresarios sin el pago de sus trabajos.
Desde esta perspectiva, y consciente de que Javier Duarte tiene todavía la sartén por el mango, Miguel Ángel Yunes tendrá que buscar antes que otra cosa, que el actual gobierno cubra con responsabilidad todos los pagos que le corresponden hasta el último día de su gestión, porque de no hacerlo dejará un clima de irritación social, que no va a ver quién la hizo sino quien la pague.
Viejos lobos de la política veracruzana conjeturan: hacerle estallar conflictos como palomitas en cuanto tome posesión, puede ser un propósito fraguado desde ahora para no darle tiempo a Miguel Ángel de andar persiguiendo a nadie.
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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