Leo Zuckerman / Juegos del Poder
Por qué Trump lleva las de ganar frente a México
2017-02-14
Es una pena pero hay que reconocerlo: los tiempos de la política mexicana le favorecen al gobierno de Donald Trump. Por un lado, tenemos un gobierno débil y, por el otro, ya está desatada la lucha por la sucesión presidencial. Tomando en cuenta estos dos factores, las circunstancias le son adversas a México en el proceso de negociación con Estados Unidos.
La realidad es que el gobierno priista carece de apoyo popular. Las tasas de aprobación del Presidente se encuentran en su nivel más bajo desde que comenzó a medirse esta variable en las encuestas. Sólo uno de cada diez mexicanos aprueba la manera de gobernar de Peña; los demás lo desaprueban. Además, los sondeos demuestran que el Presidente no genera credibilidad y sí mucho enojo. Como mencioné ayer en mi columna, su partido, el PRI, está pasando por el peor momento de su historia. Sus números son abismales. No se ve cómo pueda ganar las elecciones presidenciales de 2018. Este año incluso podría perder su último gran bastión electoral: el Estado de México.
Muchos mexicanos están más enojados con Peña que con Trump. Les desagrada la idea de apoyarlo en esta coyuntura crítica. No hay manera de convencerlos de que este gobierno, nos guste o no, es el que tenemos y tendrá que negociar con los trogloditas de la Casa Blanca. Les irrita, y con razón, los escándalos de corrupción de Peña, de la gente cercana a él y de gobernadores de su partido que rompieron los récords de enriquecimiento ilícito. Los enfurece la impunidad, el dispendio de recursos públicos y los abusos de poder. Les enfada la falta de crecimiento económico y el incremento de precios de productos básicos.
Muchos están convencidos que nuestro gobierno es un peor enemigo para México que el de Trump, con todo y sus amenazas. Yo no estoy de acuerdo. Yo creo que, en este momento, el peligro mayor es el Presidente de Estados Unidos y sus propuestas equivocadas relacionadas con los inmigrantes indocumentados, la construcción del muro fronterizo y el proteccionismo comercial. De hecho, me gustaría que el presidente Peña tuviera la fuerza necesaria para enfrentar, con las pocas fichas que tiene México, al bully de la Casa Blanca y los fascistas que lo acompañan.
Me temo que no es así. Desde el 2014, Peña se ha debilitado a fuerza de varios escándalos (sospechosas casas financiadas por contratistas del gobierno, la masacre de Tlatlaya, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, la fuga del Chapo Guzmán y la grosera corrupción de aliados políticos) que no supo cómo manejar. Nada ha ayudado el silencio de Los Pinos en todos estos casos. Una política de comunicación de avestruz apostándole a un eventual olvido. Tanta mugre se ha ido acumulando y, como goteo, el apoyo del Presidente se erosionó en la opinión pública. Llegamos así a la situación actual con un mandatario débil teniendo que enfrentar una coyuntura internacional complicadísima.
Súmese a eso que la sucesión presidencial está tomando fuerza. Los ánimos políticos se están caldeando. Dentro del gabinete, las diferencias se acentúan entre los posibles pre-candidatos a suceder a su jefe. Los partidos de oposición, por su parte, cada vez se oponen más para atraer al electorado enojado con el gobierno. En este contexto es muy difícil lograr que Peña tenga el apoyo político y social en su negociación con Washington. No sorprende, por ejemplo, que voces opositoras critiquen al Presidente por las muy mal intencionadas filtraciones que hizo la Casa Blanca de la conversación privada de Peña con Trump, o que exijan la renuncia de Luis Videgaray por otra filtración de mala leche en el sentido que el canciller corrigió un discurso del Presidente estadounidense sobre el muro fronterizo. Cada golpe en contra del gobierno de Peña que venga del norte se magnificará aquí gracias a opositores que se les quema las habas por ganar las elecciones en el 2018 debilitando, todavía más, a la administración priista.
Me imagino los reportes sobre México que envían los espías estadounidenses a la Casa Blanca: “El país está enojado y dividido. El gobierno se encuentra débil y carece de credibilidad y liderazgo. La sucesión presidencial está en marcha. La oposición sólo apoya al gobierno de dientes para fuera; en realidad está interesada en debilitar más al gobierno para ganar las elecciones de 2018. Las condiciones son excelentes para negociar con México desde una posición de gran superioridad. Go ahead, mister President”.

Twitter: @leozuckermann
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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