Miguel Eduardo Jiménez Miguel / Verdad y Política
Luis Donaldo Colosio un 23 de marzo; ¡23 años de su muerte!
2017-03-22
Para los priistas empedernidos, hoy deberán rendir un momento de homenaje por aquel, que con su muerte dejó un legado de frases, de lo que ya se vivía y se sentía, pero sobre todo de lo que ya no debería ocurrir. Luis Donaldo Colosio Murrieta, en un día 23 de marzo como hoy, pero de 1994 en su pleno inicio de campaña de la candidatura rumbo a la presidencia de la República, en el lugar conocido como Lomas Taurinas, barrio muy pobre pero peligro en Tijuana, Baja California Norte, fue herido de muerte y a las pocas horas dejó de existir, tras el atentado que sufrió a mano de Mario Aburto, momentos después de finalizar su discurso con el que abría proselitismo como candidato del PRI.
Hoy pocos de los que aquí pueden sentirse aún priistas, seguramente le rendirán un homenaje póstumo, del que sólo muerto han aprendido y seguirán aprendiendo de su gran discurso, el más fuerte de la historia de un candidato tricolor, dedicado a un sistema caduco que, a pesar de todo, sigue imperando en varias regiones de nuestro territorio nacional.
Ya se cumplen 23 años de aquella tragedia que conmocionó al mundo de la política nacional y trasnacional. Nunca antes en la historia del México del Siglo XX había ocurrido semejante barbarie. Pero era ya el parte aguas de lo que se presagiaba si no se atendían las necesidades urgentes de una sociedad sediento de todo.
Y como él lo pudo decir en su discurso de aquel 6 de marzo de 1994. Que el PRI reconocía su responsabilidad, para el avance político de México y que a pesar de que los priistas saben que son herederos de la Revolución Mexicana y que era un gran orgullo, que ello no garantizaba la legitimidad política. Porque aseguró que ésta, la legitimidad, la debían ganar día con día y que la herencia de su partido, debía ser fuente de exigencia, más no de complacencia ni de inmovilismo, “sólo los partidos autoritarios, pretenden fundar su legitimidad en su herencia. Los partidos democráticos la ganan diariamente”.
Pero en aquel discurso también hubo palabras que quizá incomodaron a la cúpula en el poder, porque dio a entender que era el momento de separar el partidismo del gobierno y así lo expresó. “La fuerza del gobierno, fue en buena medida la fuerza de nuestro partido, pero hoy el momento es otro, solo nuestra capacidad, nuestra propia iniciativa, nuestra presencia en la sociedad mexicana, y nuestro trabajo es lo que nos dará fortaleza”.
Dijo también que quedaba atrás la etapa en que la lucha política se daba esencialmente hacia el interior de su organización y no con otros partidos. Que esos tiempos ya habían pasado y que hoy se vivía en la competencia y que a la competencia debían acudir. Pero también fue enfático en que se dejaban viejas prácticas, las de un PRI que sólo dialogaba consigo mismo y con el gobierno, las de un partido que no tenía que realizar grandes esfuerzos para ganar y además sentenciaba que “Como un partido en competencia, el PRI hoy no tiene triunfos asegurados, tiene que luchar por ellos”.
Y ante la contienda electoral decía que “No queremos, ni concesiones al margen de los votos, ni votos al margen de la ley”, pero que tampoco pretenderían que el gobierno desempeñara las funciones que solo a ellos como partido les correspondía desempeñar.
Un hecho sangriento a la política, de esa que pretendía cambios verdaderos. Y han pasado tantos años, que aún sigue en el aire la pregunta de ¿quién mandó a asesinarlo?, porque aunque se ha dado como caso cerrado y de un “Asesino solitario” a Mario Aburto, lo cierto es que especialistas, analistas e investigadores, aseguran que antes y después se cometieron varios hechos sangrientos a personajes que tuvieron que ver con lo sucedido en aquella tarde del 23 de marzo en Lomas Taurina.
Si fue y ha sido un gran legado lo que Luis Donaldo Colosio Murrieta, ha dejado a todos los priista y no priistas, ¿quién aquí en el municipio y en la zona sur de Veracruz, le rendirá un verdadero homenaje?, ¿Dónde quedó el Grupo que enarboló como bandera política el nombre del oriundo de Magdalena de Kino, Sonora?.
Quedarán entonces por siempre, sus grandes frases, pero también las grandes dudas de que, si en verdad era él, Luis Donaldo, el “El mesías” que habría de cambiar al PRI y a erradicar los viejos vicios que prevalecen en la política “moderna” en nuestro país.
-“México no quiere aventuras políticas, no quiere saltos al vacío, no quiere retrocesos a esquemas que ya estuvieron en el poder y probaron ser ineficaces. México requiere democracia, pero rechaza su perversión la demagogia”.
- “Yo veo un México en el que los campesinos aún no reciben las respuestas que merecen. He visto un campo empobrecido y endeudado…”
- “Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, la corrupción y la impunidad”.
- “Yo veo un México con hambre y sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirlas; de mujeres y hombres afligidos por abusos de autoridades, o por la arrogancia en las oficinas de gobierno…”.
- “Reitero que provengo de la cultura del esfuerzo, y no del privilegio. Como mis padres, como mis abuelos, soy un hombre de trabajo, que confía más en los hechos que en las palabras”.
- “Es la hora de hacer justicia a nuestros indígenas”,
- “La Revolución Mexicana es todavía hoy, nuestro mejor horizonte”.
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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