Jair Robles / OPINI√ďN
La Primer Derrota de Trump
2017-03-25
Al concluir esta semana, se consumó la primer gran derrota política para la naciente administración del Presidente Donald Trump y los representantes Republicanos que mantienen mayorías en ambas cámaras del Congreso Norteamericano.

Revocar la Ley de Salud, conocida como Obamacare, ha sido uno de los principales gritos de batalla de los republicanos y una de las principales promesas de campa√Īa durante el pasado proceso electoral.

El jueves, se cumplieron los primeros siete a√Īos desde que se habr√≠a promulgado dicha ley, insignia de la Administraci√≥n Obama, que entre otras cosas hac√≠a obligatorio que los ciudadanos norteamericanos contaran con un seguro de gastos m√©dicos y que prohib√≠a a las compa√Ī√≠as aseguradoras negar el otorgamiento de sus p√≥lizas, a√ļn para aquellos que padecieran alg√ļn problema de salud, por nombrar tan solo dos de sus estipulaciones m√°s importantes.
Despu√©s de seis intentos fallidos de revocar esta ley, durante el mandato del Presidente Obama y mas de 50 votaciones que buscaban enmendarla, el plan de los republicanos era terminar con dicha ley y promulgar su propia propuesta en esta fecha de aniversario. Ser√≠a la primera de una serie de grandes reformas de corte conservador, que les permitir√≠a dar una clara se√Īal a sus electores, de ser un partido que no solo escucha sus demandas, sino que tambi√©n tiene la capacidad de traducirlas en leyes y pol√≠ticas p√ļblicas claras.
Sin embargo los √ļltimos siete a√Īos hab√≠an dejado claro que los republicanos no han sido capaces de crear una propuesta propia que en verdad resolviera las deficiencias del programa de salud dem√≥crata. Dentro del partido conservador, siempre ha existido coincidencia en que hab√≠a que deshacerse del Obamacare, pero nunca pudieron ponerse de acuerdo en cu√°l deber√≠a de ser su reemplazo y dichas diferencias se manifestaron con la mayor claridad en √©stas √ļltimas semanas.
Para la facción más conservadora del partido republicano, la nueva ley, -bautizada por el líder de la cámara de diputados Paul Ryan y la Casa Blanca como el ¨American Care Act¨- no es más que un Obamacare Light, es decir que no iba lo suficientemente lejos para eliminarla. Y para el ala moderada, iba demasiado lejos, quitando provisiones que han resultado muy populares para ciertos sectores de la población americana.
El pasado viernes quedó en evidencia que ni los líderes de las cámaras, los miembros del gabinete, incluyendo al Secretario de Salud Tom Price, el vicepresidente Mike Pence y el presidente Donald Trump, lograron llevar a sus diputados a un consenso que satisficiera a ambos bandos. Al ver que no se contaban con los votos suficientes para ser aprobada, después de haber pospuesto la votación del jueves para viernes y de una noche larga de negociaciones, y amenazas de Trump en contra de algunos de los diputados, se determinó cancelar la votación por tiempo indefinido.

Esta es una derrota para Paul Ryan y los dem√°s representantes republicanos, porque a√ļn con el mandato popular y el control del poder Legislativo y el Ejecutivo, no fueron capaces de cumplir con una de sus principales promesas de campa√Īa.

Tambi√©n es una derrota, porque refleja que a√ļn dentro de ese partido, persisten grandes divisiones, que ser√°n una limitante para implementar otra serie de reformas legales, a√ļn m√°s complicadas, como la reforma fiscal, y la reforma migratoria.
Es una derrota para el Presidente Trump, porque al igual que los líderes del Congreso, se pone cuesta arriba la implementación de su programa de gobierno, que desde un principio no coincide con su partido en algunos aspectos muy importantes. Pero más allá de las consecuencias prácticas y de gobierno, ésta derrota también pega en el área más sensible del gobierno Trumpista, -su imagen. Trump se ha jactado de ser un gran negociador y alguien que siempre logra acuerdos ventajosos, pero en esta ocasión la realidad de la política de Washington, ha puesto en evidencia su inexperiencia y sus limitaciones.

Conforme pasan las semanas, las palabras de Trump han ido perdiendo credibilidad antes sus interlocutores, pero hasta el momento la hab√≠a mantenido con su base. En poco tiempo sabremos si esta derrota, comenzar√° a surtir el mismo efecto entre sus seguidores o si ser√° capaz de endosarle el fracaso a los l√≠deres de su partido en el Congreso. Por lo pronto, en p√ļblico ha querido culpar de su derrota a los dem√≥cratas que en ning√ļn momento fueron invitados a participar en las negociaciones y jam√°s mostraron inter√©s alguno por participar en el proceso legislativo de esta primer batalla. La ley Obamacare, fue aprobada en su momento, sin ning√ļn voto republicano.

Para M√©xico, se puede asumir que entre m√°s se debilite Trump, mejoran las perspectivas de negociaci√≥n en la agenda entre ambos pa√≠ses. Sin embargo existe el riesgo de que esta serie de derrotas lo vuelvan a√ļn m√°s agresivo y quiera mostrar una victoria a como d√© lugar y para lograrla tendr√° que hacerlo ante el rival m√°s d√©bil y cumplirle a sus votantes, con otra de sus ofertas de campa√Īa m√°s populares como lo fue la creaci√≥n del muro y que M√©xico lo pague.

A pesar de la imagen que proyecta, el Sr. Trump no es ajeno a la adversidad y en el pasado ha mostrado gran capacidad de recuperación.

DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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