Francisco E. Heredia Quintana / Opinión
Desubicado, barbudo y retador
2017-06-30
Lleg√≥ sosteniendo esa sonrisa amorfa e indescifrable, est√° vez su gesto no fue aquella m√°scara p√°lida, sudorosa y nerviosa que se le observ√≥ el d√≠a que fue detenido, en esta su segunda audiencia ante las autoridades guatemaltecas, ante la multitud de flashes de las c√°maras y los micr√≥fonos de la prensa Javier Duarte retador y desafiante dijo: ‚ÄúAqu√≠ estoy‚ÄĚ.
Su voz delgada y gangosa se escurri√≥ entre ese gesto barbado que pretend√≠a ser cordial con los reporteros y esa actitud animosa y absurda con la que anunci√≥ que caminar√≠a despacio para dar oportunidad de que obtuvieran las mejores fotos, ‚Äúla otra vez se cay√≥ un compa√Īero, tengan cuidado‚ÄĚ, argument√≥ con esa simpat√≠a hueca y desubicada.
Duarte de Ochoa aceptó ser extraditado.
Pero el hecho que m√°s llam√≥ la atenci√≥n fue el lenguaje no verbal del veracruzano, ese nuevo ‚Äúlook‚ÄĚ de barba tupida y el cabello rapado, la permanente sonrisa distorsionada, su mirada de arrogancia y superioridad, esa furia en los ojos que no pudo evitar ocultar al hablar de las acusaciones del ‚Äúgobierno fallido‚ÄĚ de Miguel √Āngel Yunes Linares.
S√≠, se le vio recuperado, el sobrepeso caracter√≠stico de su anatom√≠a no pas√≥ desapercibido y tampoco ese temple extra√Īo y circunstancial aparentemente sostenido por la seguridad de su inocencia.
Todos estos matices en sus actitudes, en su tono de voz, en la intensidad de sus miradas evidenciaron algo más, ese algo que hace nos preguntemos qué se trae entre manos.
Duarte despleg√≥ sus habilidades como estratega medi√°tico y convirti√≥ en pocos minutos un proceso jur√≠dico en un show, en un episodio donde las resoluciones judiciales en la Torre de Tribunales de Guatemala quedaron de lado para dar paso a su imagen ‚Äúrenovada‚ÄĚ, a esa actitud defensiva, a ese discurso argumentativo plagado de cinismo y para rematar esos comentarios burlones, las iron√≠as burdas sobres los delitos que se le imputan.
El pasado 19 de abril el Javier Duarte que fue detenido parec√≠a desubicado, desorientado ante la multitud de c√°maras y periodistas, su sonrisa era una mueca chueca, forzada...tambaleante sus ojos saltaban, parpadeaban de incertidumbre su imagen esa noche engranaba perfecto con el perfil de alg√ļn desequilibrado mental.
El Javier Duarte que acept√≥ ‚Äúallanarse‚ÄĚ era otro, sus ojos deslizaban altaner√≠a y seguridad, retaban a la lente, lleg√≥ convertido en una especie de personaje nuevo en esta historia de desfalcos, en un buf√≥n oscuro y lamentable y al mismo tiempo en una especie de verdugo que se sabe poseedor de un as bajo la manga.
Se quej√≥ ante la prensa de la incomodidad de llevar las manos hacia atr√°s y esposadas, solicit√≥ a una reportera que le acomodar√° los lentes...Duarte coquete√≥, con la prensa, se hizo sentir tan cerca de ellos como quiso y despu√©s de un rato se torn√≥ evasivo y ausente ‚Äúsin comentarios‚ÄĚ repiti√≥ una y otra vez hasta casi lo dijo en un insulso tono cantado.
En la audiencia, Duarte se defendió de las acusaciones en su contra, dijo que nunca firmó documentos para desviar dinero de las secretarías del estado.
‚ÄúDeposit√© de una cuenta del Gobierno a otra, pero no rob√©‚ÄĚ, sentenci√≥ con ese rostro duro y enf√°tico.
Y al final un Javier Duarte encantador y acomedido, sonriendo en un tono diplom√°tico y conciliador vio la oportunidad de despedirse estrechando la mano de los jueces a quienes les ofreci√≥ disculpas por hacerles perder el tiempo con ‚Äúestas babosadas‚ÄĚ.
Seg√ļn expertos el exgobernador tiene los comportamientos t√≠picos de una personalidad enferma y que vive una realidad distorsionada que tiene el poder de enga√Īar y no sentir culpa.
Sin embargo no podemos dejar de especular que quizá esboza esa anticipada sonrisa porque acaricia la idea de la libertad-impunidad, porque ya tiene un plan trazado hacia la exoneración.
‚ÄúYunes s√© que soy muy importante para ti, pero te doy un consejo gratis: deja de pensar en m√≠ y ponte a trabajar que no haz hecho nada y tienes a Veracruz peor que nunca‚ÄĚ, escribi√≥ en ese comunicado donde desde su punto de vista invalid√≥ las acusaciones formuladas por el ejecutivo estatal.
Duarte dice que le urge venir a M√©xico para aclarar las imputaciones ‚Äúrid√≠culas y sin sustento‚ÄĚ, pero esto puede ser solo una estrategia fabricada por su defensa que ya ha se√Īalado los posibles errores, deficiencias o debilidades procesales que integran el caso en su contra.
Acaso la visita oficial que hizo recientemente el presidente Pe√Īa Nieto a Guatemala donde se reuni√≥n con su hom√≥logo Jimmy Morales, le dej√≥ al veracruzano esta sonrisa desgarbada y presuntuosa, esta actitud arremetedora y desafiante.
Como descifrar a este volátil y voluble personaje… se mostró protector con la prensa y de repente gélido e indiferente, se volcó encantador con los jueces, saludó estrechando la mano mostrando esa sonrisa de diplomacia ensayada.
Y al final jocoso, burl√≥n o desvariando‚Ķ al abordar la patrulla dijo: ‚Äú¬°lleg√≥ mi uber!‚ÄĚ.
Las redes sociales no perdieron oportunidad de virilizar con memes a los rostros y gestos de Javier Duarte, esa es una reacción inmediata de las audiencias un catalizador que sirve para valorar lo que observan los usuarios de internet, los lectores… no compartieron los links con la nota de la extradición, ni tampoco el comunicado del exgobernador luego de la audiencia, con lo que se quedó el colectivo cibernauta, la sensación que dejó la cobertura de este proceso judicial es esa incesante incógnita desatada por las máscaras de Duarte, cual es la verdadera, cual es el sentimiento real porque el que está transitando el exmandatario.
Se siente tan protag√≥nico que sab√≠a que un cambio dr√°stico de apariencia llamar√≠a la atenci√≥n y acaparar√≠a las portadas de los diarios o quiz√° se asimila a s√≠ mismo como una masa de errores y desatinos y lo √ļnico que est√° a su alcance, lo √ļnico que puede controlar es manipular su apariencia en un intento por disolver la verg√ľenza que lo invade pretendi√≥ mostrarse renovado.
O quizá está tan temeroso por su futuro que evade la realidad con esa sonrisa inflada y ese absurdo desdén o quizá está tan arropado por el velo de la impunidad, que el cinismo se le ha manifestado incontenible y bravucón, se le ha desbordado al igual que su panza que luce imponente y satisfecha tal y como en sus mejores momentos.
heqfe@hotmail.com
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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