Francisco E. Heredia Quintana / Opinión
G20, entre la utopía y la pasarela de vanidades
2017-07-13
Un desfile acartonado de personajes poderosos, un escaparate de vanidad y poder, un escenario de secretas intenciones. Alianzas que se escurren por debajo de la mesa y amenazas que se deslizan en el sigiloso disfraz de los murmullos.
La Cumbre G20 puede parecer una pantomima mediática lejana e innecesaria, puede parecer un pretexto para que tras bambalinas las naciones del primer mundo muestren sus cartas, establezcan ese filtreo de mutuas conveniencias y comiencen a tejer su red manipuladora de pactos y propuestas con la intención de posicionar su influencia geopolítica.
El G20 de Hamburgo fue una completa fotografía posada y repetitiva, en la jornada de diálogos los líderes del mundo estrecharon jocosamente sus manos y al mismo tiempo reviraban los ojos; ocultando sus estrategias forzaban una sonrisa afable, abrazaban animosamente el gesto globalizado e intentaron convencerse a sí mismos y al mundo que verdad hacen algo por el cambio climático, por el justo comercio, contra el terrorismo...por la humanidad en general.
No basta posar para la foto, darse un apretón de manos y esbozar esa sonrisa reluciente, no es suficiente firmar, asistir a las reuniones bilaterales o anexas al evento central, ¿cuál es la utilidad real y tangible de esta cumbre, ¿acaso los acuerdos a los que lograron llegar impactan en el ahora? ¿Son incluyentes?, ¿se tomarán acciones inmediatas que producirán un cambio en la monotonía de un ciudadano común ?...y esa flamante conclusión final quizá no es más que un meloso catálogo de buenas intenciones que se disuelve en el fuego de las guerras en Siria, son palabrerías que se empapan del sudor de los migrantes abandonados y explotados, ciertamente pareciera que esas disertaciones flamantes y huecas no nos sirven ni ayudan en nada porque son ajenas, porque naufragan en la sangre que el narco día a día derrama en México.
En su sentido más estricto el Grupo de los Veinte (G20) es el foro central para la cooperación internacional en cuestiones financieras y económicas.
Los países del G-20 representan más de cuatro quintas partes del producto mundial bruto y tres cuartas partes del comercio mundial y son el hogar de casi dos tercios de la población mundial.
Es un foro integrado por 19 países, más la Unión Europea, se reúnen regularmente, desde 1999, jefes de Estado (o Gobierno), gobernadores de bancos centrales y ministros de finanzas.
Los asistentes más importantes son desde luego los que llevan la batuta, los que atraen los reflectores son los siete países más industrializados —Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido— (G-7), más Rusia (G-8), más once países recientemente industrializados de todas las regiones del mundo, y la Unión Europea como bloque económico.
Además, cada año participan como invitados España, el país que ocupe la presidencia de la Asociación de Naciones del Sudoeste Asiático (ASEAN por sus siglas en ingles), dos países africanos (el que preside la Unión Africana y un representante de la Nueva Alianza para el Desarrollo de África) y un país (a veces más de uno) invitado por la presidencia, por lo general de su propia región.
El protagonismo del G20 fue una especie de crisol amorfo y confuso donde se reflejaron las conductas desatinadas de Donald Trump, el estoico comportamiento de Vladimir Putin y los esfuerzos de Angela Merkel por garantizar la seguridad de sus invitados y de minimizar las apabullantes y contundentes manifestaciones contra dicha cumbre...ah y Peña Nieto quien lució como un niño perdido buscando cobijo ante las conversaciones de alto nivel de los mandatarios previo a tomarse la foto oficial.
Nuestro presidente hizo un despliegue mediocre de diplomacia al “esquivar” calificando de murmullos la reiterada amenaza de la Casa Blanca de que México pagará el dichoso muro en la frontera, “Frente a lo que se suscitó después de este encuentro, claramente nuestra relación bilateral no pude estar marcada por murmullos como los que eventualmente tuvieron lugar, nuestra relación tiene que avocarse a buscar respeto mutuo, a generar confianza y a trabajar en una actitud positiva, puedo dejar aquí testimonio que aprecié en el presidente Trump ésta actitud”, afirmó Peña.
Los temas en los que si abundaron los presidentes durante los 40 minutos de su reunión fueron el mancillado estribillo de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), también hablaron de la seguridad fronteriza y migración.
Peña Nieto, agradeció a Trump el espacio que se abrió para mantener el diálogo fluido entre ambos gobiernos.
Nuestro presidente también se reunió con el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau y dijo: “Acordamos mantener este diálogo fluido en lo que representará a la renegociación del Acuerdo de Libre Comercio, en el que somos socios México, Canadá y Estados Unidos, y estamos prestos y listos para emprender ésta renegociación y llevarla a cabo de forma acelerada”.
“El Presidente Peña Nieto y yo tenemos obviamente una excelente relación, en la que se alinean nuestros valores, oportunidades, la manera en la que vemos al TLCAN y el rol positivo que queremos jugar, no sólo en Norteamérica, sino en todo el mundo”, destacó el primer ministro canadiense.
Diálogos de terciopelo, elegantes, apapachadores, casi impregnados de una excesiva coquetería fueron los que se dedicaron la mayoría de los personajes en este evento, pero sin duda el encuentro protagónico de esta cumbre fue el pequeño y significativo “G2” que despertó expectación y suspicacias: el de Rusia y Estados Unidos.
El primer encuentro del presidente estadounidense y su homólogo ruso era el más esperado por la polémica generada por las acusaciones que existen contra el Kremlin por presuntamente entrometerse en las elecciones presidenciales de EU.
Sin embargo en la charla que duró más de dos horas toda esa fricción se evaporó en una sospechosa “química” o empatía que surgió entre ambos personajes, Trump aceptó las explicaciones de Putin acerca de que su gobierno no tuvo nada qué ver con los comicios, tuvieron un diálogo “muy enérgico y extenso”, dijo el secretario de Estado estadounidense, RexTillerson y por su parte, Putin declaro que “el Trump que ves en televisión es muy distinto del Trump real”.
“Tengo todas las razones para creer que será capaz, al menos parcialmente, de restablecer el nivel de cooperación que necesitamos”, “Creo que establecimos relaciones personales”, remató ante una prensa suspicaz y dubitativa ante estas posturas conciliatorias.
Se comprometieron a hacer un cese al fuego en Siria a partir del 9 de julio y eso fue un notable logro y aunque no sean naciones que se definan como grandes aliadas pareciera que el Kremlin y la Casa Blanca están más cercanas que nunca.
También IvankaTrump formo parte de estos protagonismos absurdos en la cumbre G20, la hija del presidente estadounidense decidió tomar el lugar de su padre en una de las reuniones junto al presidente chino Xi Jinping, AngelaMerkel y el turco RecepTayyipErdogan y esta escena detonó un sin fin de críticas señalando el nepotismos en la administración de Trump, la Casa Blanca sólo se limitó a decir que “se sentó brevemente a la mesa cuando el presidente tuvo que salir”.
Los otros grandes protagonistas fueron los manifestantes, pertenecientes a grupos anarquistas, ambientalistas, anticapitalistas o kurdos residentes en Alemania, además de personas que simplemente están en contra de la desigualdad o el autoritarismo, estos ciudadanos alzaron su voz contra los participantes y los acuerdos a los que llegaron.
Dejando de lado los protagonismos, lo que verdaderamente importa es el pronunciamiento final que incluyó el compromiso alcanzado de mantener el Acuerdo de París contra el cambio climático, destacaron que es un tratado para reducir los gases que generan el efecto invernadero y se comprometieron a aplicarlo con rapidez y sin excepciones.
Donald Trump se salió del Acuerdo de París y el G20 “tomó nota” de la decisión sin embargo la declaración final contempla que Estados Unidos procurará trabajar con otros países para “ayudarles a acceder y usar combustibles fósiles” de manera más limpia; es decir una salida a medias de este acuerdo o a la conveniencia desde la perspectiva del magnate de la Casa Blanca.
En el ámbito comercial las posturas irascibles, protagónicas e intempestivas de Trump afectaron el diálogo de la cumbre sobre el libre comercio y ello se reflejó en que en una parte de la declaración final hay una referencia a los “instrumentos legítimos de defensa comercial” a los que las naciones pueden recurrir cuando el comercio no sea “recíproco y mutuamente ventajoso” dichas medidas defensivas pueden ser dentro de la Organización Mundial del Comercio incluye aranceles a la importación para compensar prácticas desleales como subsidios oficiales o precios por debajo del costo.
Otro aspecto relevante fue el acordar un plan contra el terrorismo en la red que implica el uso de las redes sociales y el de mensajería instantánea como el whats App ya que son las plataformas que utilizan los terroristas para orquestar sus planes de manera cifrada.
En el sentido más formal el G20 es un foro de cooperación y consultas de temas como el sistema financiero internacional, es un espacio donde se analizan, revisan y promueven discusiones sobre temas relacionados con los países industrializados y las economías emergentes, con el objetivo de mantener la estabilidad financiera internacional.
La esencia de esta reunión de naciones quizá se ha ido desvirtuando, se ha ido contaminando de un glamour agrio e irritante, donde lo que menos importa son las conclusiones a las que se llegan, lo que destaca es quienes por su carácter, personalidad, irreverencia o desenfado logran adueñarse del protagonismo de esta Cumbre que a veces se convierte en un show de vanidades.
El G20 nos puede parecer un espejismo lejano, una escena irrisoria y desvinculada de nuestra cotidianidad, algo ajeno a la rutina de un país que convulsiona de violencia y corrupción, en un estado defraudado y endeudado por sus propio gobierno, en una realidad donde una familia con niños es acribillada a sangre fría, donde un hombre puede ser ejecutado en plena calle, en el bullicio de un domingo familiar en el estacionamiento de una plaza comercial, donde la prensa se calla con balas y contingentes de madres dejan el hogar para ir en busca de sus desaparecidos….así palpita aquí el día a día donde Hamburgo queda demasiado lejos y tan desencajada de nuestro entorno, los pactos ahí signados son una bruma lánguida que apenas se percibe en un hogar que cierra sus puertas y no se siente seguro, en una ciudad donde los empresarios están en una constante fuga, en un lugar donde la zozobra y el miedo son el pan de cada día.
Sin embargo a pesar de toda la faramalla, la farsa y el encanto obtuso de los trajes y corbatas, el G20 es una esperanza, es una pequeña grieta por donde puede filtrarse la luz del cambio, una luz que ilumine los caminos acertados, unos acuerdos de los que tenemos que estar conscientes porque tarde o temprano nos impactarán, aunque cueste asimilarlo el G20 necesita ser rescatado de las telarañas siniestras de quienes pretenden conducir el destino del mundo, el G20 debe volver su noble génesis y recuperarse como ese espacio que puede llegar a unir las voces y propiciar los acercamientos necesarios para hacer de este planeta un mejor lugar.
heqfe@hotmail.com
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
Edicin Impresa
Portada 2017-07-25 Suscripciones Ediciones Anteriores