Jair Robles / OPINIÓN
Otoño Candente
2017-08-05
Las filtraciones que se dieron a conocer a finales de esta semana, de un par de conversaciones que el Presidente Donald Trump, sostuvo con el Presidente Peña Nieto y el Primer Ministro Australiano, Malcolm Turnbull, darán mucho de que hablar y sin lugar a dudas que tendrán repercusiones en los países de todos los involucrados.
En el caso de México, una de las primeras lecturas que se le pueden dar es que afortunadamente Peña Nieto no es tan pendejo ni tan agachado como parecía después de la primera vez que se reuniera con el entonces candidato Trump en Los Pinos. Todo parece indicar que Peña, sí aprendió la lección y ahora sabe que el mandatario norteamericano no es un interlocutor confiable, por lo que la estrategia más eficaz es encauzar la relación a través de sus subalternos, pero que a la vez no es conveniente enfrentarlo directamente.
A pesar de lo que digan y piensen muchos, Peña Nieto esta vez sí estuvo dispuesto a mantener claro que lo más importante para los Mexicanos es una buena relación con el vecino del norte, sin que esto signifique aceptar situaciones que vayan contra la dignidad del pueblo que gobierna, y aceptar que se va a pagar por el muro. Tratar con una persona como Trump, sobre todo en esas circunstancias, no es cosa fácil y por el momento pareciera que Peña y su equipo han hecho un buen trabajo, para minimizar los daños.
Algo más que se puede afirmar de la lectura de estas conversaciones, es que Trump aparte de ser una persona con un ego gigante, lo que más le interesa es cumplir aunque sea de fachada con sus promesas de campaña. Cosa rara en los políticos que se preocupen tanto por cumplir con lo que prometieron. De manera que lo grave no es que el presidente quiera quedarle bien a sus votantes, sino que las promesas que hizo no son serias o realmente benéficas para su gente.
Sin embargo, conforme pasa el tiempo va quedando cada vez más claro que no serán muchas las promesas de campaña que Trump podrá cumplir y esto se debe en gran medida a su propia incompetencia y arrogancia.
Ya fracasó, junto con los legisladores de su partido en llevar a cabo la derogación y reforma a la ley de salud, llamada Obamacare. Este episodio, no solo es una promesa incumplida, sino que durante el proceso legislativo para abolirla, lo ha dejado confrontado con miembros muy importantes del partido republicano, lo que sólo dificultará las cosas a futuro.
En las siguientes semanas, la administración de Trump y los congresistas republicanos, pretenden reformar el sistema tributario y las leyes fiscales, algo que no se ha logrado desde hace más de 30 años. Al igual que con la reforma al sistema de salud, en este tema se volverán a hacer patentes las diferencias de intereses e ideologías dentro de los grupos parlamentarios del partido republicano.
Para complicar aún más las cosas, el último día de Septiembre se vence el plazo para que el gobierno gringo extienda los límites de su deuda, a riesgo de suspender pagos, lo que podría desencadenar una nueva crisis financiera mundial.
Algunos de los representantes republicanos han mantenido una postura muy rígida en cuanto al déficit presupuestal y han basado sus campañas en gran parte con la promesa de no permitir el crecimiento de la deuda, por lo que difícilmente estarían dispuestos a votar a favor de la extensión de la misma dentro de unas semanas.
Las veces anteriores que el gobierno norteamericano, se ha encontrado con este dilema, la solución se ha dado a través de una negociación entre los Republicanos y Demócratas moderados, para juntar los votos necesarios.
Hasta el momento la administración de Trump, no ha hecho ningún esfuerzo por acercarse con los Demócratas y éstos no estarán dispuestos a sacarlo del hoyo sin concesiones dentro de la reforma fiscal propuesta.
El inicio del Otoño en los Estados Unidos será bastante caliente y en este momento nadie conoce cuál será el resultado. Todo esto sucederá al mismo tiempo en que el fiscal especial designado para investigar la intervención del gobierno ruso en las pasadas elecciones, comience a citar y probablemente a acusar penalmente a gente cercana a Trump. Simultáneamente se estarán llevando a cabo las rondas de negociación entre México, Canada y los Estados Unidos, para ¨modernizar¨ el Tratado de Libre Comercio de Norte América.
Todos estos factores, sin lugar a dudas que harán que Trump se encuentre bajo presiones que quizás jamás haya tenido en su vida y su urgencia por una victoria será mil veces mayor a la que ya vimos en las llamadas que se filtraron. Su preocupación por no haber obtenido un buen deal, se habrá multiplicado y el problema político que le mencionara a Peña por teléfono, también sería aún mayor.
Habrá que estar muy pendientes y tener todos estos factores en cuenta en los próximos meses que serán definitorios para el futuro de ambos países vecinos.
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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