Leo Zuckerman / Juegos del Poder
Como no hay corrupción, pues no necesitamos la delación premiada
2017-08-14
Mexicanos y brasile√Īos siempre estamos peleando por ver qui√©n es l√≠der en Am√©rica Latina. Nosotros los aventajamos en muchas cosas; ellos, en otras. La econom√≠a mexicana, por ejemplo, es superior a la brasile√Īa por muchas razones. Pero en algo nos aventajan los sudamericanos, y por mucho: en el combate a la corrupci√≥n. Francamente, me dan envidia. En este rubro van mucho m√°s adelantados que nosotros.
En un art√≠culo de octubre de 2015 en Nexos, Rafael Barcel√≥ y B√°rbara Maga√Īa mencionan los factores que han permitido que la justicia brasile√Īa combata la corrupci√≥n de ese pa√≠s (igual de end√©mica y generalizada que la mexicana) de manera eficaz: ‚Äúun marco constitucional que garantiz√≥ una gran pluralidad pol√≠tica en el pa√≠s; la independencia y autonom√≠a funcional tanto del Poder Judicial, como de otras autoridades de procuraci√≥n de justicia (Ministerio P√ļblico Federal y Polic√≠a Federal), frente al poder pol√≠tico y los factores reales de poder; as√≠ como el uso estrat√©gico de figuras legales como la llamada ‚Äėdelaci√≥n premiada‚Äô y haber enfocado los inicios de la investigaci√≥n persiguiendo y encarcelando a los presuntos corruptores, no s√≥lo a los pol√≠ticos presuntamente corrompidos‚ÄĚ.
En M√©xico tenemos pluralidad pol√≠tica e independencia del Poder Judicial. Pronto tendremos autonom√≠a del Ministerio P√ļblico y su polic√≠a investigadora. Apenas vamos haciendo nuestros pininos en investigaciones de corruptores y corrompidos. Lo que definitivamente no tenemos es la ‚Äúdelaci√≥n premiada‚ÄĚ.
Esta figura consiste en un acuerdo entre el fiscal y el presunto criminal. El primero le ofrece al segundo reducirle su pena, incluso suspend√©rsela, a cambio de que confiese o presente informaci√≥n relevante del caso en cuesti√≥n. T√≠picamente se usa para que los ‚Äúpeces chicos‚ÄĚ involucren a los ‚Äúgrandes‚ÄĚ en la comisi√≥n de un delito. Se trata de un magn√≠fico instrumento al servicio de la justicia, sobre todo en la persecuci√≥n de intrincadas redes de delincuencia organizada y corrupci√≥n gubernamental.
En Brasil, los fiscales la han utilizado para procesar a políticos y empresarios del más alto nivel. Gracias a la delación premiada, todos tienen incentivos para declarar en contra de los demás. Los que llegan primero son los más beneficiados. Muchos corren a despepitar, lo cual produce información y pruebas valiosas para armar el caso judicial.
Esta semana nos enteramos c√≥mo Odebrecht presuntamente soborn√≥ a Emilio Lozoya para conseguir contratos de obra p√ļblica en M√©xico. Tres testigos del m√°s alto nivel de la constructora brasile√Īa (Luis Alberto de Meneses, Luiz Mameri e Hilberto da Silva) relataron al fiscal, a cambio de una reducci√≥n de sus penas, c√≥mo contactaron a Lozoya desde la campa√Īa de Pe√Īa, las instrucciones que les dio para depositar dinero y las transacciones que se llevaron a cabo. Los detalles pueden leerse en el reportaje de Ignacio Rodr√≠guez Reyna y Alejandra Xanic quienes tuvieron acceso a la investigaci√≥n de la fiscal√≠a brasile√Īa. Ah√≠ est√°n todos los detalles¬¨‚Äďpelos y se√Īas‚Äď de c√≥mo Odebrecht soborn√≥ al que ser√≠a director de Pemex.
En M√©xico, por desgracia, cuando se discuti√≥ el Sistema Nacional Anticorrupci√≥n, los legisladores se rehusaron a aprobar la delaci√≥n premiada. No hay que ser un genio para entender por qu√©. Como lo demuestra el caso brasile√Īo, una fiscal√≠a aut√≥noma anticorrupci√≥n con esta herramienta se convierte ipso-facto en una poderosa instituci√≥n con capacidad de perseguir a los corruptos. En Brasil, decenas de funcionarios p√ļblicos y privados han desembuchado con tal de pasar menos tiempo en la c√°rcel. Aqu√≠ ocurrir√≠a lo mismo. Los subordinados delatar√≠an a sus jefes. No con mentiras porque los fiscales s√≥lo aceptan confesiones con pruebas contundentes.
Simplemente imaginemos lo que podr√≠a pasar (los siguientes escenarios son ficticios; no menciono nombres reales para que el lector use su imaginaci√≥n). Un gobernador corrupto, por ejemplo, podr√≠a negociar que le bajaran a√Īos de c√°rcel a cambio de dar pruebas de c√≥mo mand√≥ dinero de manera ilegal a una campa√Īa presidencial. Un secretario de Estado podr√≠a delatar la manera en que un empresario gan√≥ la licitaci√≥n de una carretera que luego sucumbi√≥. Un director de Pemex podr√≠a confesar la red de pagos ilegales a otros funcionarios p√ļblicos del m√°s alto nivel por parte de los contratistas de la empresa. Pero, claro, como estas cosas no suceden en M√©xico, pues es mejor que no haya ‚Äúdelaci√≥n premiada‚ÄĚ. O si ocurren, pues eso explicar√≠a por qu√© nuestros pol√≠ticos se reh√ļsan a aprobarla. ¬ŅCu√°l de las dos ser√°?
Twitter: @leozuckermann
DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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