Ricardo Alemán / Itinerario Político
Criminales, los nuevos héroes
2015-04-02
No sabemos si es ingenuidad, desesperación, perversidad o, de plano, un ataque de estupidez. Nos referimos a la “descocada” exigencia de algunos padres de los 43 normalistas —de contactar al grupo criminal de Los Rojos—, para que los ayuden en la búsqueda de sus hijos.

Ingenuidad que sólo se justificaría por la mezcla de dolor, desesperanza e ignorancia; candor que llevó a los padres a lo impensable; a buscar al grupo criminal presunto responsable de la desaparición de sus hijos, para que ellos, los matarifes, digan qué pasó, por qué pasó y dónde pasó. Para que los criminales digan dónde están sus hijos, o los restos de sus hijos.

Y parece ingenua y candorosa la decisión de los padres, porque sólo a un puñado de ingenuos se le puede ocurrir que los criminales hablarán con la verdad; sólo una esperanza candorosa puede imaginar que los matarifes aceptarán su crimen y dirán a los padres lo que hicieron con sus hijos.

Más, el mismo día que los padres de los 43 colocaban mensajes para contactar al jefe de Los Rojos, los padres conocían la respuesta. ¿Por qué? Porque en semanas previas el criminal motejado El Carrete —jefe de Los Rojos— colocó mantas en distintos puntos de Guerrero en las que deslindaba a su grupo criminal de la tragedia de Iguala. ¿Y qué creen? Sí, en las mantas habló de “quitar la venda de los ojos” a los padres.

Desesperación, porque sólo un padre o una madre que han perdido un hijo conocen y entienden el profundo dolor de la pérdida. En efecto, el dolor lleva a todo padre o madre a buscar a su hijo hasta el último confín de la tierra. Aún así, resulta urgente que entre familiares de los padres imperen sensatez y cordura. Y es que, nos guste o no, sólo la autoridad tiene facultades para investigar la desaparición de los 43.

Lo demás, la desesperación de los padres y el llamado a que sean los propios criminales quienes digan dónde están y qué pasó con los normalistas, es un tema propio del fangoso espacio entre comedia y tragedia.

Perversidad, porque si tomamos en cuenta el uso político, electoral y hasta clientelar que manos interesadas le han dado a la tragedia de Iguala, no sería extraño que esas mismas manos pretendan confrontar las dos versiones; la oficial y la de los criminales. Y si detrás de la búsqueda del jefe de Los Rojos algunos padres pretenden esa confrontación, a eso no se le puede llamar de otra forma que perversidad.

Pero el asunto de la potencial o presunta perversidad no termina ahí. Si hacemos un ejercicio memorioso podremos concluir que algunos de los padres de los 43 normalistas saben que la banda criminal de Los Rojos mantienen vínculo con directivos de la Normal Rural de Ayotzinapa.

¿Y por qué la hipótesis?
Porque de no existir esos vínculos —como denunció uno de los presuntos culpables de la desaparición de los normalistas—, no se explica que los padres de los 43 ahora pretendan una explicación a Los Rojos, de lo ocurrido con los normalistas, hace seis meses.

Y también es probable que se trata de un ataque de estupidez de alguna de las muchas manos que han manoseado el asunto de Iguala en los últimos seis meses, y que sea un nuevo intento político para mantener vivo y vigente un tema que se muere de manera inexorable.

Y es que buscar y confrontar a presuntos criminales de los normalistas para exigir justicia es lo más parecido a la legitimación del acto criminal y de los matarifes. Los criminales convertidos en modernos héroes. Al tiempo.

www.ricardoaleman.com.mx
Twitter: @ricardoalemanmx

DI Noticias Noche 20 de Mayo del 2015
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